10 reglas de oro para cambiar de hábitos

/ / Hábitos

En mi consulta encuentro un común denominador entre todos los pacientes, y es que quieren cambiar de hábitos porque han perdido su equilibrio mental o corporal, porque se sienten enfermos, sin energía y con muchos malestares, pero pocas personas llegan porque están sanas y quieren cambiar malos hábitos que saben que al largo plazo les generará desequilibrios en su salud, tales como: comer mucha grasa, muchas chuches, bebidas alcohólicas, ser sedentarios, entre otros.

Así que aquí va mi primer recomendación para cambiar de hábitos:

1. Estar convencido de querer hacerlo:

Esto suena un poco obvio, pero no, hay personas que llegan a Clorofilavida porque su hija o su pareja les dijo que cambiaran de hábitos y generalmente estas personas no logran procesos exitosos, porque no están realmente comprometidos con ellos mismos, lo están haciendo para otra persona.

2. Tú debes ser tu prioridad:

¿Esto te suena de algo? Primero está el trabajo, los hijos, mi pareja, y para mí es el tiempo que quede y probablemente si haces un gráfico con tus prioridades, tú te dedicas un 5% del día. Nos han enseñado a cuidar a los demás, pero no nos enseñaron lo que es el AUTOCUIDADO, es una palabra muy sencilla pero que pocas personas tienen interiorizada. Para poder ayudar a otros, primero tienes que estar bien tú: sano, tranquilo, con energía y entonces ahí podrás dar lo mejor de ti a tu entorno. De lo contrario estás dando tu peor versión a quienes amas. Así que si quieres cambiar de hábitos, debes dejar el papel de ser el último de la fila y ponerte de primero.

3. Tener un propósito claro:

Para cambiar de hábitos debes tener un motor que te haga levantarte con ganas, hacer actividad física, tomar buenas elecciones de alimentación, etc. Generalmente comenzamos con hábitos y en la mitad del camino los dejamos porque no tenemos un propósito claro de por qué los hacemos; y el propósito es el que te recuerda que así te cueste hacerlo, lo harás porque ya tienes un objetivo claro de porqué te levantas todos los días a caminar y no a ver redes sociales, de por qué vas al trabajo caminando y no en el transporte público o el coche, entre otros hábitos.

4. No te enfoques en bajar de peso:

Si la razón por la que quieres cambiar de hábitos es bajar de peso, seguramente lograrás llegar a los kilos que quieres, pero una vez lo logres, volverás a tus hábitos anteriores y entonces ahí habrás hecho una dieta y no un cambio de hábitos sostenible en el tiempo. Procura que tu propósito esté enfocado en la salud y en el bienestar. Porque cuando cambias de hábitos y descubres lo que es estar feliz en tu cuerpo, no querrás volver a tus hábitos anteriores.

5. Un hábito a la vez:

Todo es un proceso y seguramente serás como mis pacientes que en la primera sesión ya quieren cambiar de alimentación, aprender a tomar jugos verdes, hacer 10.000 pasos, etc, pero calma, esto lleva tiempo. Primero debes incorporar un hábito, cuando ya lo tengas instaurado en tu rutina diaria comienza con el segundo y así sucesivamente. A mí me tomo casi 2 años hacer el cambio 180º, claro porque no tuve acompañamiento de nadie y tuve que estudiar mucho para llegar a donde estoy. Pero digamos que mis pacientes logran hacer el cambio en 2 meses aproximadamente. Lo idea es comenzar primero con un cambio mental, luego implementar la actividad física como parte del día a día, posteriormente pasar a limpiar la alacena y nevera para tener una buena alimentación, luego eliminar el alto nivel de toxinas y por último implementar la jugoterapia, si te gusta este hábito.

6. Escoger algo sencillo para comenzar:

Comienza con metas pequeñas y alcanzables. Si eres de los que hace 2.500 pasos al día, no pretendas en la primera semana hacer los 10.000 porque te agobiarás, te parecerá muy difícil y abandonarás el hábito probablemente muy rápido. Cada semana sube la meta. Por ejemplo si hacías 3.000 sube a 5.000 y cuando ya lleves una semana, sube a 7.000. Hazlo todo poco a poco para que perdure en el tiempo. Siempre desde el amor a tu cuerpo. Revisando cómo te sientes.

7. Hazlo en compañía:

Los estudios demuestran que los adultos necesitan de otros adultos para cambiar de hábitos. Si quieres hacer cambios sostenibles en el tiempo, te recomiendo que invites a tus hijos, a tu pareja, a una amiga acompañarte en el proceso. Sin obligarlos, sólo invitándolos a un nuevo estilo de vida que les traerá muchos beneficios. El día que te levantes con pereza de caminar o de comer muchos helados, seguramente el otro te recordará el propósito y ambos retomarán el camino.

8. Fallar es normal pero intenta que no sea más de dos veces:

Imagina que tienes dos mini-tú en cada oído. A uno le llamaremos ego, él es el que nos hace competir, estar atento a lo que los demás piensan de mí, pensar mucho en el futuro. Y al otro le llamaremos espíritu, quien es el que coopera, nos hace mirar hacia adentro, nos aterriza en el aquí y en el ahora. Entonces cuando estás haciendo buenos hábitos los dos trabajan para ti. El ego probablemente te anime a hacer el hábito porque le encantan las metas. El espíritu te ayudará a disfrutar el camino porque es realmente lo que importa. Sin embargo habrá días que no quieras hacer el hábito y es normal, entonces ahí tu ego saldrá de manera inquisidora y dirá: “ahh ya llevamos dos días sin salir a caminar, somos un desastre, ya dejemos esto, no es para nosotros”. Pero también saldrá tu espíritu que es más amoroso y te dirá: “Llevas dos días sin moverte, es verdad, pero no pasa nada, volvamos a comenzar, hoy es un nuevo día”. Entonces serás más compasivo contigo mismo y querrás volver a retomar sin criticarte.

9. Diseña un ambiente que te permita hacer el cambio:

Si comer es uno de los pensamientos más recurrentes que pasan por tu cabeza o si tienes que ir a la alacena cada hora para ver si han puesto por arte de magia algo nuevo, pues lo mejor que puedes hacer es limpiar tu alacena. Primero comienza por aprender a leer etiquetas. Cuando hablo de esto, es de los ingredientes que tiene lo que te comes, no de las tablas nutricionales, pues a veces parecen muy buenas a simple vista, pero en los ingredientes encuentras muchos químicos de alerta roja. Entonces ahí te darás cuenta y comprarás mejores opciones. Luego intenta hacer la regla del 80/20. Come 80% comida viva real: para esto te recomiendo mantener frutas picadas, frutos secos, hummus, entre otros para esos momentos en los que quieres picar algo. Y que tus excepciones sean los alimentos empaquetados, es decir, ese 20% de la regla.

10. Debes disfrutar los cambios que haces:

Sé que este punto también suena obvio, pero no está de más decírtelo. No hagas nada que no te guste y sólo porque los demás lo hacen tú también. Ejemplo: está de moda el crossfit pero eso tan fuerte que no te gusta y te empeñas en que debes hacerlo porque tus amigos han bajado mucho de peso con esta técnica. Como le digo a mis pacientes: el mejor ejercicio es el que a ti te guste hacer y el que te motive a hacerlo diariamente o por lo menos 3 veces a la semana.

Y ahora que ya sabes qué debes tener en cuenta para cambiar de hábitos, pues comencemos. Manos a la obra. Puedes hacerlo sólo si ya tienes claro el camino, sin embargo recuerda que si requieres acompañamiento, aquí estaré para que lo hagamos juntos en nuestras asesorías semanales. Contáctame para que hagamos una sesión diagnóstica y saber por dónde debemos comenzar. 

SUBIR