8 consejos para aprender a conectar con tu bio-individualidad

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Primero vamos a definir qué es la Bio-individualidad con una frase muy famosa en mis consultas de coaching en cambio de hábitos: “Lo que para ti es un veneno para mí puede ser un remedio”. Y aquí les tengo un ejemplo ideal para ilustrarlo. El aloe vera reconstruye las mucosas, ayuda a la digestión, es regenerador y a mí me ayudó mucho en la recuperación de mi colitis ulcerativa y hoy lo sigo consumiendo en ayunas. Pero hace poco me llamó una amiga que en la prueba A200 de alergias alimentarias salió alérgica al aloe vera. Nunca pensé que alguien podría ser alérgico a un alimento tan curativo y sí.

Así que aquí va mi primer consejo para cambiar de hábitos:

1. No creas nada de lo que leas o veas, verifícalo todo en tu cuerpo: leíste que el vinagre de manzana adelgaza, ¿ya lo comprobaste? Tu nutricionista te dijo que comieras 7 veces al día para activar tu metabolismo, pero fuiste a una conferencia que te dijeron que ayunar es la mejor manera de tener un metabolismo equilibrado, ¿ahora con cuál me quedo? Prueba las dos y revisa cómo te sientes mejor, qué peso ganas de una manera y qué peso con la otra y así finalmente podrás tomar decisiones no por lo que te cuentan, si no por lo que tu cuerpo te dice.  También viste una publicación que dice que la jugoterapia ayuda a recuperar el intestino, ¿y ya la probaste? La información en tu cabeza no hace efecto por sí sola, sólo verás si funciona o no cuando la pruebes.

2. Oye más a tu cuerpo y menos a los demás: ya sé que tu madre te dijo que si dejas de comer no crecerás o morirás de inanición. Ya sé que te dijeron que el desayuno es la comida más importante del día; pero le has preguntado a tu cuerpo cuando te levantas si ¿tiene hambre? Y luego a las 12:00 o 14:00 te has detenido a escuchar si te cruje la panza o sólo te saliva la boca. Olvídate de los momentos de alimentación que te impuso la sociedad, no hay nada escrito al respecto. Mejor aprende a oír a tu cuerpo cuando tiene sed, cuándo hambre y cuándo antojo por ansiedad. Él siempre te dirá cuándo necesita ayunar, cuándo comer y cuándo descansar, sólo falta que estés más atento a sus señales. La meditación es un gran instrumento para lograr esta conexión. Allí conectas contigo mismo y tus necesidades.

3. El cuerpo te da señales para contarte qué digiere y qué no: cada señal que te da tu cuerpo es un toque de atención para que lo oigas, porque tiene algo muy importante que decirte. Si acabas de comer y se te está devolviendo la comida, es una amorosa señal de tu cuerpo para decirte que ese alimento le sienta mal. Si comes y sientes mucho sueño, quedas pesado y con ganas de ir a la cama, entonces ese alimento te roba la energía en vez de dártela. Si pasadas varias horas el alimento llega al intestino grueso y comienzas a tener muchos gases y te huelen muy mal entonces ahí tienes la tercera señal. Estamos acostumbrados a que esto pase. Hemos normalizado las malas digestiones, pero déjame decirte, que el día que yo aprendí a alimentarme teniendo en cuenta mi Bio-individualidad, los gases dejaron de oler mucho y reduje la cantidad, porque como decía Hipócrates, “el origen de las enfermedades no se debe buscar más allá de las ventosidades y gases intestinales, tanto por exceso como por defecto, o cuando penetran en el cuerpo en gran cantidad o cargados de olor pestilente”.

4. Ignorar las señales no hará que te duela menos, pero sí que te enfermes más: a veces pensamos que si le prestamos atención a toda las señales entonces nos volveremos hipocondriacos, entonces elegimos la opción de irnos al otro extremo dejando de oír al cuerpo y lo callamos con más comida, licor o cualquier medicamento que nos adormezca el síntoma. Lo que no sabemos es que nada de esto erradicará el problema, por el contrario podrá agudizarlo. Generalmente las inflamaciones prolongadas en el tiempo se convierten en enfermedades crónicas, que si hubieras detenido la inflamación a tiempo con un cambio de hábitos, seguramente hubieras podido no generarla. Los síntomas de la enfermedad no llegan para dañarte el momento o destruirte, por el contrario, son unos mensajeros sagrados que vienen a empoderarte de tu AUTOCUIDADO. Recíbelos con cariño.

5. Una dieta no puede funcionar para todos igual: no somos número matemáticos, somos personas y cada individuo es diferente y tiene reacciones diferentes. “Es que me dijeron que comiera esto y retirara esto que me cae mal, pero es extraño porque yo lo como y me sienta bien”, es una frase común en mi consulta. Los nutricionistas tienen muy buenos conocimientos acerca de la alimentación y pueden ser excelentes guías a la hora de ayudarte con tu peso, con un padecimiento como la colitis ulcerativa, el Crohn o la rinitis, sin embargo el único que podrá comprobar las recomendaciones serás tú. Te pueden decir que tomes leche de vaca que te ayudará a aumentar de peso, pero si la leche de vaca te da muchos gases porque ya no tienes la enzima lactasa para digerirla, sólo tú podrás saber si esa recomendación aplica o no en tu cuerpo. Sigue las recomendaciones primando lo que siente tu cuerpo.

6. No cuentes calorías, mejor cuenta nutrientes: olvídate de las tablas nutricionales que te dicen si algo tiene 100 o 200 calorías, pero éstas no te dicen si el producto tiene carragenina, nitrito de sodio o tartrazina. Puedes encontrar productos con 40 calorías, pero cuando miras sus ingredientes están repletos de químicos que alteran tu intestino, hormonas y comportamiento. Mejor mira los ingredientes, aprende a leer las etiquetas y le ahorrarás a tu cuerpo mucha azúcar, sal, grasa vegetal inflamatoria y toxinas, porque estamos preocupados siempre por no engordar pero pocas veces por estar sanos, y se nos olvida que no estamos gordos, estamos es altamente intoxicados. Y cuando haces un détox de alacena podrás ver como tu peso baja rápidamente, así estés comiendo productos con más calorías de las que comías antes.

7. Para determinar qué digieres y qué no, debes limpiar tu alimentación: en la alimentación menos es más, así que mientras más básico comas, más fácil podrás saber qué digieres bien y qué no. Mi recomendación es que hagas la ley 80-20, en donde consumas 80% comida vida, real, creada por Dios, sin empaque ni ingredientes. Y un 20% que sean alimentos que te cuesta preparar a ti y los compres con el mínimo número de ingredientes y sin aditivos de alerta roja. De esta manera sabrás qué de lo que te comiste te dio dolor de estómago o te inflamó el colón.

8. El éxito de la nutrición es variar siempre los ingredientes: si haces un arcoíris de colores diariamente con tu alimentación verás que difícilmente  padecerás de déficit de vitaminas o minerales. Hoy tenemos déficit de hierro, magnesio, vitamina B, D, etc. porque en nuestros platos priman los alimentos blancos (carbohidratos simples o pollo) y rojos (carnes), pero pocas veces aparecen por allí todos los tonos de verdes, morados, rojos vivos, naranjados que corresponden a los vegetales, fundamentales para nuestra salud.  Y otra regla importante es no comer todos los días lo mismo porque esto es lo que genera sensibilidades alimentarias o alergias. Esto pasa especialmente con las proteínas. Si todos los días comes huevo, primero no podrás saber si lo digieres bien o no, porque como dijimos en el punto 3 estamos acostumbrados a tener muchos gases y a que huelan bastante, entonces no sabrás si es el huevo el que te los genera o no, hasta que lo comas intermitente podrás entenderlo. Segundo, tu intestino se vuelve sensible a esa proteína y el cuerpo lo empieza a identificar como algo ajeno. Tercero, si comes siempre lo mismo disminuyes la diversidad de tus bacterias que son quienes te ayudan a hacer las digestiones; y por último, repetir siempre los mismos alimentos hará que tengas déficit nutricional.

Bueno ahora que sabes un poco más de la Bioindividualidad te invito a conectarte con tu cuerpo, a oírlo, a darle cariño, seguro verás hermosos resultados en este proceso.

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